Entre cafes, cigarros y Dream Theater estoy haciendo mi duelo. Tomándome mis actos como hechos irreversibles, tampoco creo en lo irreversible, pero a veces lo es desde el prisma de las personas que hieres. Pensando en el daño como algo imborrable, pero algo que si te hace caminar con mas sabiduría y que a la larga en ese caminar llegara un momento de libertad y de profunda soberanía en tierras compartidas con esas almas complementarias.
La meditación de los errores son pasos necesarios para construir mejores relaciones, mas solidas y trascendentes. Volviendo a los errores cometidos que me tienen acá, los agradezco, no los niego, no los reescribiria, los abrazo, los agradezco. De cierta manera reflejan lo que soy en este momento y a la vez lo que no quiero ser. Son las herramientas que necesito para destrabar mi corazón, mi piel, mis ojos, mis oídos y ser lo que soy, pero esta vez, de verdad y no a medias. Gritar lo que siento, dar tantos besos que no queden rincones sin ellos, llorar y purgar las heridas, dejar entrar y cerrar la puerta detrás, querer sin miedo.



